Numerosos sectores y dirigentes políticos, gremiales, empresarios, religiosos, académicos, medios de comunicación masiva así como la ciudadanía en general, han puesto la atención sobre la labor de miles de funcionarios públicos de los tres niveles gubernamentales (nacional, provincial y municipal), sobre la necesaria presencia de nuestras administraciones públicas así como sobre la intervención efectiva de nuestros gobiernos para enfrentar y superar con éxito el desafío que plantea el COVID19.

Y al mismo tiempo no deja tampoco de observarse el comportamiento ordenado de millones de ciudadanos y residentes del país, más allá de una pequeña minoría de quienes pretenden hacer agosto político de esta enorme desgracia planetaria y de los que creen poder desafiar elementales normas de convivencia para evitar el derrame de los contagios.

Podemos apreciar y aprender colectivamente con qué niveles de gobernabilidad política y de gobernanza societaria contamos para enfrentar desafíos tan graves como el que nos toca vivir. Esto será una experiencia capitalizable para asegurar nuestro futuro en un mundo que se plantea cada vez más complejo y difícil.

Pero también se va haciendo cada vez más patente, las debilidades que aún se incuban en nuestras capacidades estatales y administrativas para actuar con mayor efectividad. Una de ellas guarda estrecha relación con la necesidad de contar con un servicio civil profesional de excelencia.

Así lo venimos proclamando un grupo numeroso, diverso y plural en términos profesionales, políticos, gremiales, dirigenciales, funcionarios y ex funcionarios a través de un documento suscripto en el año 2019 titulado CONSENSO PARA UNA FUNCION PÚBLICA PROFESIONAL PARA LA ARGENTINA DEL SIGLO XXI.
Hoy más que nunca habrá que empezar cuanto antes con esa tarea pues debemos evitar en lo posible, que los desafíos estratégicos, y no solo los del COVID19, que aún deberemos enfrentar los argentinos en el Siglo 21 nos sorprendan sin contar con una burocracia civil calificada. Burocracia tantas veces denostada y hoy redescubierta, no es más que un nombre para aludir al colectivo laboral de ciudadanos al servicio de los demás ciudadanos. Servicio que hoy podrá apreciarse incluso al precio de su salud, vida, y tranquilidad. No por nada se los alude muchas veces como servidores públicos, y en la coyuntura, como héroes. Pero es de reconocer también, y en esto la sociedad ahora está en condiciones de percibir como justo, que merecen un trato laboral digno y decente por parte de las administraciones. Condición, además, necesaria para exigirles desempeños laborales, impolutos, incorruptibles, productivos, apegados a la ley y de calidad.

Con esta convicción invitamos a todos a conocer el documento citado en la siguiente página https://sites.google.com/view/consenso-funcion-publica

Y de contar con su aprobación, sumarse a esta iniciativa ciudadana para promover la reconstrucción de nuestro Estado y de las Administraciones y funciones públicas que el país se merece en serio.