Conservar la historia para proyectar el futuro

Por Ruth Zagalsky (AAEAP)

Las estructuras del estado reflejan las políticas de cada época además del diseño que se le fue dando a la administración pública a través de los tiempos. Una estructura no es simplemente una representación gráfica de la forma de organización de una entidad o empresa sino el reflejo real de la organización, deseada, posible o real según las circunstancias y es la forma de organización que surge de los ejes estratégicos de la gestión.

La incorporación o supresión de distintas áreas de gestión dan acabada cuenta de las estrategias de las políticas públicas de cada uno de los momentos de la evolución histórica de un país. Es así que la disponibilidad de información sobre la evolución de la administración pública nacional desde la Organización Nacional en adelante refleja los vaivenes políticos del país y permite análisis múltiples.

Gran parte de esta información se encontraba en el sitio web de la ex Secretaría de la Gestión Pública, pese a que la más antigua (desde la Organización Nacional a mediados del siglo XIX) no estaba digitalizada y debía ser consultada en archivos. Esta información fue de mucha utilidad para los estudios que se hicieron y lo debería ser para los que se harán en el futuro y para que los decisores políticos cuenten con una base de conocimiento para la toma de decisiones.

Esta información no se encuentra accesible actualmente.

Hay  una considerable cantidad de personas interesadas en las Administraciones Públicas, el Estado y su organización y las mejores prácticas para brindarle conocimiento y propuestas a la ciudadanía en general y a los decisores políticos que quieran mejorar el funcionamiento de la maquinaria estatal.

Es posible narrar muchas anécdotas sobre la utilidad de contar con el diseño de la Administración Pública Nacional (APN). Por ejemplo, en 1991 se confeccionaron todas las estructuras de la APN juntas, hasta su menor nivel de apertura, lo que no se hacía desde 1973,  y eso permitió tener una aproximación al total de empleados públicos, que se desconocía, y tener el dato de cuántos eran los que se debían reencasillar en el siguiente escalafón.

En el presente  y con los avances de la tecnología,  debería difundirse cada vez más la información de la organización de los tres niveles del estado y la de los tres poderes de cada uno de estos niveles para todos aquellos interesados que quieran acceder a cómo se piensa el Estado y puedan proponer mejoras basadas en el conocimiento y no en síntesis mediáticas.